Jesús el Salvador
Vino a Nazaret, donde se había criado, y entró, según su costumbre, en la sinagoga el día de sábado. Se levantó para hacer la lectura y le entregaron el volumen del profeta Isaías. Desenrolló el volumen y halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Enrolló el volumen, lo devolvió al ministro y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él. Comenzó, pues, a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír.» Todos hacían comentarios sobre él y se extrañaban de la elocuencia y seguridad con que hablaba. Lc 4, 16-22 En la provincia romana de Palestina, el pueblo de Israel espera al mesías libertador, en esa región de aquel entonces comienza la vida pública de Jesús, que sin embargo no fue reconocido por su propio ...